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Con el termino vikingos se suele indicar a las poblaciones escandinavas, danesas y noruegas que se extendieron a lo largo de todas las costas europeas entre los siglos VIII y XI d.C., conquistando y asentándose entre las poblaciones locales.
La palabra vikingos no parece tener una traducción exacta, se trata más bien de un termino bastante impreciso: se cree pueda derivar de la antigua palabra nórdica vik, que significa bahía, añadiéndole después el sufijo ing, que indica proveniencia, así se obtendría la lógica traducción el que viene de la bahía; otra versión busca el origen de este termino en la palabra Viken, la antigua región en la costa desde donde provenían, o también de vikingr, que en islandés indica al guerrero que participa en incursiones por los mares.

Cualquiera que sea el origen de su nombre, ellos destacaron por ser comerciantes hábiles, exploradores y guerreros; aunque vivieron divididos en tribus, se consideraron un solo pueblo, con una lengua común que variaba solo en pequeñas expresiones dialécticas según las zonas, con las mismas divinidades para adorar y sus bardo, guardianes de sus tradiciones, que transmitían canciones y gestas muy parecidas entre si. Las leyendas y sagas nórdicas, pocos antiguos textos hoy conservados mayormente en Islandia, nos hablan de héroes mitológicos y empresas heroicas dignas de divinidades.

Conocidos como auténticos guerreros, los vikingos se dieron a conocer también como fieros piratas en el 793, cuando atacaron el Monasterio de Lindisfarne, en Inglaterra. El éxito de aquel ataque y el suculento botín obtenido, fomentó su gana de seguir con más actos de bandidaje y muy pronto las costas de los países europeos conocieron su astucia y ferocidad, hasta la Conquista Normanda del 1066: en aquella época los vikingos ya tenían en su poder a Escocia, Suecia e Irlanda.

La presencia de los vikingos en Irlanda es de gran interés y está ligada a la fundación de algunos de los más importantes centros comerciales, entre los cuales el puerto de Dublin, que surgió en el 838 como puesto principal de avanzada en el estuario de río Liffey, y gracias a su gran habilidad en el campo comercial, fueron capaces de transformar pequeñas aldeas irlandesas en grandes y ricos mercados, en donde importaban mercancías desde Inglaterra, Europa y Asia central.
Los irlandeses se acostumbraron a la presencia vikinga, a menudo se aliaban con ellos frente a enemigos comunes, pero después de la batalla de Clontarf en el 1014 ganada por el ejercito irlandés guiado por Brian Boru, los vikingos dejaron sus actos de saqueo y sus redadas en contra de la bella isla verde y se limitaron a los comercios y a la pesca, aunque las leyendas populares vikingas e irlandesas cuentan que en este combate se midieron en un gran ataque fuerzas humanas, naturales y sobrenaturales con demonios, duendes y valquirias, que con su canto podían decidir el destino de cada uno.

PEn origen los vikingos siempre habían vivido en Escandinavia, zona geográfica que incluye los actuales estados de noruega, Suecia y Finlandia, y de la cual en el pasado poco se conocía; su organización social era muy firme, y aunque fueran muy buenos comerciantes y agricultores, sus leyes permitían solo al hijo mayor heredar las tierras familiares, con la consecuencias para los demás herederos ser obligados echarse a la mar para buscar mejor fortuna, y esto a menudo incluya redadas, saqueos y ataques a pueblos y aldeas, sin consideración ni siquiera para los lugares de culto.

Uno de los puntos fuertes del poder de los vikingos eran sus celebres embarcaciones: los Drakkar y las Knarr. Los Drakkar destacaban por su forma, hecha de manera que eran muy manejables y rápidos, gracias a sus cáscaras muy largas, bajas y estrechas, importante para desembarcos rápidos y capaz de llegar muy cerca de las costas; ademas tenían remos para poder navegar también en ausencia de viento, por eso eran usados principalmente para exploraciones y para las guerras. Las Knarr eran las naves mercantes, más lentas y con una mayor capacidad de carga, con cáscara más corta y ancha, en las cuales no estaba previsto el uso de remos.
Después de haber desarrollado comercios y haber dado origen a nuevos territorios durante casi tres siglos, en las tribus vikingas llegaron nuevos y fuertes impulsos culturales, entre los cuales y para no olvidar el Cristianismo, que junto a una nueva conciencia por parte de los países europeos de saber defenderse de estas poblaciones, hicieron que los vikingos dejaran poco a poco los actos de saqueo hasta terminar con ellos en el siglo XI.
En la sociedad vikinga tenía mucha importancia el uso de ornamentos y de joyas, signo de distinción dentro de la comunidad de la posición de quien los llevaba: los broches, las fíbulas y alfileres para vestidos eran los frisos usados más comúnmente, pero también se usaban pendientes, joyería y collares, en plata y en bronce.
Los brazalete y los anillos estaban reservados para los jefes de la tribu que a menudo los regalaban como premio para los guerreros más valerosos.

La artesanía orfebre vikinga era reconocida sobre todo por las joyas realizadas en filigrana de oro en las cuales a veces se insertaban monedas extranjeras, árabes y anglosajonas, llegadas hasta ellos gracias a los intercambios comerciales. Las joyas producidas podían ser piezas únicas destinadas para los jefes de la tribu y a los guerreros, pero también piezas producidas en series y destinadas a un uso más común.

El arte vikinga se manifiesta mayormente en su faceta decorativa y figurativa, para embellecer y adornar piezas y objetos de uso común, creando manufacturas de gran impacto visual. Elemento principal del arte vikinga son figuras zoomorfas entrelazadas, que crean complejos bajorrelieves y grabados usados en muchos productos, como escudos, timoneles para naves, piedras conmemorativas y muchos otros, utilizados para realzar al máximo la técnica y la capacidad decorativa de los artesanos de la época.

Importante legado del arte vikinga son las estelas runas, inscripciones en piedra alzadas para conmemorar e informar sobre importantes acontecimientos, como participaciones de los guerreros en los envíos, la muerte de los que tomaban partido, y también las características más significativas sobre una exploración, como las personas, los lugares visitados y los animales vistos. Entre las más importantes piedras de celebración recordamos las 25 piedras de Ingvar, en Suecia, famosas para recordar los miembros de una desastrosa expedición en la Rusia actual a finales del siglo X.

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Hacha Doble
(Labrys)


Martillo de Thor

 


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